Toda estrategia de comunicación debe tener en cuenta un único objetivo: llegar al cliente potencial. Pero hay muchos caminos para llegar a él, tantos como territorios de marca se pueden establecer.

Y es que determinar los territorios de marca significa determinar la personalidad de nuestro servicio o producto. Es decir, definir su hábitat ideal para poder venderlo. Encontrar su ADN.  Y de esta forma, precisar todavía más nuestro target, nuestro público.

¿Y cómo se establece un territorio de marca? Pues es sencillo: tenemos que preguntarnos con qué valores, con qué actividades o con qué atributos queremos que nos asocien como marca. Es decir, con áreas que podrían ir desde la salud hasta el deporte, la vitalidad, la belleza, el lujo.

Pero para tenerlo más claro, veamos algunos supuestos. Por ejemplo, si queremos promocionar una bebida energética, ¿qué mejor que establecer como territorios de marca los deportes extremos o las competiciones? Otro ejemplo: si lo que queremos es promocionar un estudio de interiorismo, nuestros territorios de marca pueden ser desde el diseño de cocinas hasta el confort familiar o la innovación.

Así, estaremos definiendo en qué lugar del mercado queremos situarnos y poder establecer con mayor claridad nuestros mensajes y nuestras campañas de comunicación. Estaremos, al fin de cuentas, encontrando el ADN de nuestra marca.