Los buscadores son las nuevas Páginas Amarillas, y las keywords sus mejores aliadas. Es la herramienta a la que recurrimos para encontrar, en cuestión de segundos, el mejor restaurante de sushi o el centro más cercano de yoga. Pero conquistar la pole position no es cuestión de suerte. Las primeras entradas, a las que la mayoría de usuarios accederán, son las claras ganadoras de esta batalla digital.

El secreto es el SEO, el nuevo mantra de internet, el toque de distinción entre miles de páginas de la misma temática. El secreto no es otro que saber redactar las páginas web y sus diferentes entradas en función de las keywords o palabras clave del sector. Para ello, es necesaria una exhaustiva keyword research, para identificar y evaluar aquellas palabras que más utilizan los usuarios cuando quieren algo muy concreto.

Pero no basta con investigar. También hay que mantener ese filtro. Y ahí es donde juega un papel muy importante la aplicación del SEO, en el que hay dos variantes importantes: la densidad de la palabra clave y su prominencia.

La densidad de la palabra clave no es más que las veces que se repite esa keyword en un texto y esa cifra se multiplica por 100. Es decir, si el texto contiene 100 palabras y 10 de ellas es la palabra clave el resultado es de una densidad del 10%.

¡Pero cuidado no nos excedamos y sea peor el remedio que la enfermedad! Google nos penaliza si abusamos. Por eso, para los textos cortos lo recomendado es no superar el 5% ante el famoso buscador o del 10% en otros como Bing. Si se trata de textos largos, el límite alcanza el 15%.

Pero para quedar bien posicionados, también es importante tener en cuenta la prominencia de la palabra clave. En este caso, lo importante es si las keywords se sitúa entre los primeros caracteres y si se repite a lo largo del texto. Así, se favorece el posicionamiento orgánico del sitio web y con ello, el premio: mayor visibilidad.