¿Buscarías a tu dentista en Google?

¿Buscarías a tu dentista en Google?

Hay un día en la vida de una en la que empieza hablando de dentistas para terminar hablando de posicionamiento online, marketing de contenidos y SEO. Soy algo friki, es lo que hay… Hablábamos de empastes, para qué dar más detalles. Me contaba cómo preguntó a un amigo que también preguntó a otro amigo que volvió a preguntar hasta dar con un nombre. Ahí está. Reputado especialista. Mi amiga acreditaba la elección con una frase lapidaria: “Vamos, que no lo hemos buscado por el Google…” Ella siguió hablando pero las palabras se quedaron marcadas a fuego en mi cabeza. No lo hemos buscado en Google. Y yo pensé “Todavía”. No lo hemos buscado en Google, me dijo ella. Ergo, es fruto de una experiencia propia, o ajena, del boca a oreja, un nombre de prestigio. No lo han buscado en Google y me repito y me repito, “Todavía”. El buscador más importante del mundo sabe que aún no es infalible -en temas médicos, por ejemplo- y está poniendo medidas para ello. Persigue sin tregua las prácticas piratas del black-seo, fulmina tu presencia en granjas de enlaces sospechosas y, desde hace unos años, directamente, le ha dicho a sus arañas pasen de largo por las keywords. El objetivo: conseguir resultados reales, fruto de la coherencia offline y no de los atajos de código. A Google no le interesa el dentista que más haya invertido en una fría agencia linkeada con webs en Indonesia. Google quiere ser como tu amiga, un intermediario entre experiencias reales y lo más humanas posibles. Contenido online de calidad, pertinente y actualizado.

La manera de demostrarle al buscador global que eres quien mejor hace los empastes dependerá cada vez más de una presencia digital acorde a tu calidad en el mundo real, cada vez más del boca a oreja de la red. Y gracias al Panda, al Pengüin y al futuro Zebra cada vez habrá menos atajos. Una web que supere el teléfono y la información de contacto para describir servicios, incorporar novedades o poner al día a los clientes del último congreso al que asistió su odontólogo estrella podría ser un buen principio. Y, de ahí, a la experiencia colectiva. Es decir, a las redes. No a etiquetarte en Facebook en la foto de un empaste. No hace falta, aunque mucho exhibicionista esté ya abriendo la boca. No todas las redes encajan en todos los negocios y, sobre todo, hay una red para cada objetivo, para cada personalidad o empresa. Hablamos, por ejemplo, de clicar +1 en Google Local si tu experiencia con la clínica ha sido positiva, si te interesa esa nueva técnica de la que tu higienista habla en su blog, si la incluyes en el listado de Teléfonos de Interés de tu blog sobre Cuidado de los hijos, o si, simplemente, te apetece poner un comentario agradecido sobre tus años que lleva desde que eras crío velando por tus piños.

Cuando los fríos gurús de la comunicación online hablan del marketing social y de contenidos, cuando se llenan la boca con la web 3.0, la web semántica y el SEO se refieren a esto. A una realidad en la que nuestra relevancia online dependerá de nuestra coherencia -contenidos, transparencia y actualidad- y de lo que otros digan de nosotros. Y el tema de elección de médicos -como el de terapeutas, guarderías o lectores del tarot, estará incluido. Con los alfabetizados digitales pisándonos los talones, todavía hay quien se resiste a dar por cierto un escenario en el que alguien elige a su dermatólogo clicando un par de palabras clave en la casilla de Google. Se equivocan. Con los smartphones y dispositivos portátiles nuestra experiencia es, cada vez más, unaexperiencia híbrida entre las relaciones de carne y hueso y las online. El odontólogo de toda la vida aguantará manteniéndose con los fidelizados de siempre, pero sólo será eso. Será la joven clínica de perfil abierto y fácilmente localizable online la que sume los nuevos clientes. Reconozco que quizás esta vez no le harán el empaste a mi amiga, pero es sólo una cuestión de tiempo.